Opinión
los tres morfotipos
Mucho ruido y pocas nueces
Por Maria Edén Fernandez 
Cuando comencé a ordenar mis ideas para escribir este artículo, tenía claro que quería comentar lo que últimamente está en boca de todo el mundo. Esto es, los tres morfotipos femeninos: campana, diábolo y cilindro. Sin embargo, leyendo el Informe sobre el Estudio Antropométrico de la población femenina, que se puede consultar en la página web de La Moncloa, me ha parecido mucho más interesante ahondar en el estudio en cuestión. Para establecer estas tres categorías, que comentaba en el primer párrafo, han necesitado 4 dimensiones: la del busto, la de la cintura, la de la cadera y la estatura. Yo me pregunto, y ¿para qué querían una cabina láser que puede hacer 130 mediciones en 30 segundos? Si con 4 dimensiones ya tenían bastante….
Sigo leyendo y me encuentro con que solamente se ha calculado el IMC (Índice de Masa Corporal). Éste se calcula dividiendo el peso de una persona por su estatura elevada al cuadrado. Es entonces cuando recapitulo, y releo artículos que tenía guardados sobre el tema. Observo fotografías en las que se están tomando medidas de diversos pliegues grasos con un lipómetro. Estas medidas son necesarias para hacer un estudio del fraccionamiento del peso en sus componentes corporales, esto es: masa ósea, masa muscular, masa grasa y masa residual. Sólo así podremos saber si una persona tiene un porcentaje de grasa elevado o no. De nuevo me asaltan estas preguntas raras que me hago yo a veces, ¿Dónde están estos resultados? ¿Si sólo querían el IMC, para qué quieren realizar estas medidas, si con el peso y la estatura ya es suficiente?.
En mi opinión, me parecen unos resultados y unas conclusiones muy pobres para la envergadura que tenía este estudio.